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Conozca cuáles son los principales factores de riesgo en las finanzas corporativas

Conozca cuáles son los principales factores de riesgo en las finanzas corporativas

Si estamos interesados en conocer a fondo las finanzas corporativas, debemos saber cuáles son los factores de riesgo más relevantes para evitar pérdidas económicas. Aquí los descubrimos.
Entendiendo los factores de riesgo en las finanzas corporativas
Cualquier persona interesada en administrar una compañía, al menos desde su parte contable, debe tener en cuenta los consejos básicos para evitar una quiebra o pérdidas económicas de enorme magnitud. Podemos estudiar esto en una universidad. Este tema se profundiza en la Especialización en Finanzas Corporativas de la EIA.
Para empezar a tener nociones básicas encaminadas a disminuir los factores de riesgo, que siempre estarán presentes en el seno de una corporación, primero hemos de conocer la definición de riesgo.

¿Qué son los factores de riesgo financiero?
En todas las compañías entran en juego distintos factores. Por ejemplo, los jurídicos, los sociales y, por supuesto, los económicos. Al margen de que cada organización tiene su propia estructura y naturaleza, todos los negocios comparten siempre el mismo objetivo final: lucrar, es decir, obtener las máximas ganancias posibles.
Mientras que existen certidumbres, como el pago de los salarios, otros factores implican riesgos, a los cuales toda empresa debe enfrentarse de forma constante. Gestionar estos riesgos permitirá que la organización tenga una relativa estabilidad para solucionar los inconvenientes de la manera más pragmática posible.
Un riesgo financiero es la posibilidad de que exista algún acontecimiento financiero adverso que genere consecuencias negativas en el seno de una corporación. Casi siempre, los riesgos son económicos; por ejemplo, el número y la calidad de los activos que tenga una compañía podrían determinar su nivel de endeudamiento.
Como los mercados son volátiles y fluctúan, se pueden dar enormes ganancias, pero también grandes pérdidas. En última instancia, la idea es obtener más ganancias para hacer frente a las posibles deudas, por lo que hay que entender los factores o tipos de riesgos más importantes. Habremos de estar alerta respecto a ellos para evitar catástrofes financieras.

Riesgo financiero de crédito
Este signo de alerta ocurre cuando se producen los impagos de nuestra contrapartida en una operación. Significa que no se cumplen el tiempo y la forma que se habían pactado para el recibimiento del dinero. Cuando resultemos perjudicados por los impagos de créditos, haremos notificaciones. Si no ponemos ningún remedio para solucionarlo, los problemas podrían comenzar.
Como podemos imaginar, este tipo de riesgo implica que los resultados financieros de nuestra empresa variarán. Cuando no obtenemos el dinero que habíamos previsto, debemos medir la chance que tiene el deudor frente al acreedor (nuestra empresa) para cumplir con sus obligaciones de pago. Si necesitábamos ese dinero para otras operaciones, deberemos afrontarlas de otras maneras.

Riesgo de liquidez
Es uno de los factores de riesgo más importantes que deberemos advertir. Ocurre cuando una de las partes del contrato financiero no tiene la posibilidad de afrontar sus obligaciones financieras, pese a contar con la disposición de hacerlo y disponer de varios activos, de los cuales, seguramente, no querrá desprenderse.
El riesgo de liquidez puede darse cuando una compañía recibe un préstamo determinado de dinero, pero, después de un tiempo, no tiene el flujo de caja suficiente para ponerse al día con la deuda y quedar libre de esta. De todas formas, toda empresa tiene sus activos para poder saldar la deuda.
Debemos recordar que la liquidez es la capacidad que tenemos para cumplir obligaciones en efectivo. Si no tenemos liquidez, hemos de analizar la situación financiera para evitar un impacto negativo en las operaciones cotidianas, como la liquidación de los sueldos. Es fundamental que, como profesionales, podamos mitigar estos problemas de forma tal que afecten a la menor cantidad de personas posible.

Riesgo de mercado
Aquí se encuentra uno de los riesgos más interesantes a analizar, pero también uno para los que menores chances habrá de solventar. El riesgo de mercado es la posibilidad de que exista una pérdida de valor de la cartera debida a un cambio de los siempre existentes factores de riesgo del mercado.
Como sabemos, un mercado casi nunca puede asegurar una estabilidad. Al margen de las predicciones y tendencias que podamos hacer, hay ocasiones en las que la lógica no opera y suceden cosas inesperadas, que pueden resultar muy favorables o, también, devastadoras para la empresa que ponga sus activos en juego.
Consideraremos varios factores del mercado. A continuación, mostramos los más importantes:

  • Riesgos comunes del mercado. Son los más básicos y típicos. Nos referimos a los cambios en los bonos o las acciones, entre otras cuestiones.
  • Riesgos del tipo de interés. Surgen cuando se da un cambio en contra en los tipos de interés. Será necesario contratar productos financieros para eliminar o mitigar el impacto de los cambios sobre los tipos de interés asociados.
  • Riesgos de cambios de divisas. Como las divisas fluctúan constantemente, pueden surgir problemas a la hora de establecer las variaciones. Generalmente, tendremos que ser previsores contratando un seguro que nos proteja de las fluctuaciones y comerciar con una base estandarizada, por ejemplo, la del dólar estadounidense o el euro.

Si bien los riesgos más habituales son los comunes en el mercado, nunca habremos de restarles importancia a los demás, pues pueden afectar seriamente a la situación financiera de nuestra empresa.

Riesgo operacional
Por último, otros factores relevantes que deberemos considerar son los de los riesgos operativos que pueden ocurrir en una compañía. En este caso, hacemos referencia a los errores humanos o tecnológicos que pueden surgir en el día a día mientras se realizan las operaciones que dan paso a la obtención de ganancias.
Aquí también podemos hacer algunas divisiones. Principalmente, las siguientes:

  • Errores humanos sin intención. Nos referimos a todas aquellas equivocaciones que pueden darse porque, simplemente, todas las personas pueden equivocarse. Puede que sea por inexperiencia o por desatención, pero todos, hasta el que ocupa el puesto más alto en una compañía, siempre se equivocarán. Las equivocaciones también pueden venir de organismos o personas externas que afectan a la compañía, como los proveedores. En cualquier caso, habrá que analizar cuál es la pérdida y ver si es importante a escala macro o no.
  • Errores humanos con intención. A diferencia del caso anterior, estos errores se dan cuando una persona o un grupo suelen realizar acciones poco éticas e incluso plausibles de sanciones, como puede ser el hurto. En caso de descubrir el error intencional, es posible que se apliquen medidas disciplinarias para evitar pérdidas financieras aún mayores. Además, será importante resarcir el agujero que se generó en la economía.
  • Errores tecnológicos. A diferencia de los dos anteriores, aquí las personas no tienen injerencia. En realidad, es un problema meramente tecnológico: puede que un software haya quedado desactualizado, que un equipo se haya roto o que las cosas hayan dejado de funcionar de un momento a otro. Será importante que nuestra compañía tenga un equipo de mantenimiento para que prevenga y solucione cualquiera de estos inconvenientes, especialmente si los equipos tecnológicos son indispensables para el normal funcionamiento de nuestra empresa.

Cualquiera que sea el caso, la prevención, a cargo de un profesional, será absolutamente relevante para evitar que la economía de una organización se hunda.

¿Por qué estudiar la Especialización en Finanzas Corporativas de la EIA?
Lo primero que debemos saber es que es imposible eliminar los riesgos. Al igual que tendremos meses en los que las ganancias serán desorbitantes, el propio funcionamiento del mercado hará que, en otros, los objetivos financieros tambaleen y tengamos ciertas incertidumbres ante determinadas variables que no siempre podremos controlar.
Lo que sí podremos hacer es gestionar los riesgos y tomar las mejores decisiones ante determinados contextos. Un profesional de la EIA conocerá a la perfección el estudio de las finanzas empresariales y podrá hacer frente a las situaciones lógicas que presenta el mercado.
Un experto en esta área sabrá desenvolverse con una gran disciplina en cualquier ámbito donde el objetivo principal sea lucrar. Puesto que conocerá la realidad financiera de cada organización, sabrá cuáles son los límites y los factores más relevantes a los que debe prestar atención. Por ejemplo, si está a cargo de una compañía que constantemente negocia en la exportación con distintas divisas, no podrá desestimar las posibles variaciones en ellas.
De la misma manera, buscará conocer en profundidad todos los activos que son propiedad de la compañía y sabrá cómo podrían evolucionar de cara al corto, mediano y largo plazo. Incluso, si tiene perspectivas desalentadoras, podría aconsejar sobre desprenderse de los activos, para reinvertir el dinero en algo con una mejor proyección.
Conocer a fondo las finanzas corporativas es vital para mejorar el día a día de cualquier institución lucrativa y evitar o minimizar los siempre existentes riesgos económicos. La formación en finanzas para empresas es fundamental porque nos enseña a ser previsores y resolutivos. Con los conocimientos adecuados, seremos capaces de minimizar el impacto de los riesgos cuando estos se presenten. Por otra parte, tendremos la habilidad para tomar las mejores decisiones cuando las cosas no van bien económicamente. ¿Dónde podemos formarnos con garantías? Este tema se profundiza en la Especialización en Finanzas Corporativas de la EIA.

 

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