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¿Qué es el proceso de producción de una organización?

¿Qué es el proceso de producción de una organización?

Todas las empresas tienen un proceso de producción propio, por lo que es importante conocerlo. Sin importar qué hagan, hay una cierta metodología para operar. Entonces, este concepto implica al circuito de operaciones necesarias para preparar un producto o servicio.

Este tema se profundiza en la Especialización en Gerencia de la producción y el servicio de la EIA.

En este sentido, se lleva a cabo la transformación de los materiales que se convierten en productos finales. Es una etapa clave dentro de la organización, pues es lo que determinará tanto los costes de la realización como la calidad del producto final. Una mala puesta en marcha del sistema derivará en una pérdida económica e incluso una mala reputación por parte de los consumidores.

Como es de imaginar, a lo largo de todo este circuito productivo hay materiales que van sufriendo modificaciones gracias a la tecnología y a la propia mano de obra de los trabajadores. Eso implica toda una serie de etapas que tienen como resultado a los elementos de salida, también conocidos como productos finales.

La vinculación de la lógica comercial

La lógica comercial también se relaciona con el circuito de producción. Si los elementos o materias primas tienen un determinado valor, este se incrementará cuando se transforme en un producto final. Esto es así porque, en el medio, hay un sistema de producción, logística y mano de obra a la que hay que pagar por el servicio. Pero eso no es todo.

Generalmente, la materia prima que suele ser de bajo valor implica adquirir otros elementos para poder realizar su transformación. Por ejemplo, el agua, la harina, la levadura y la sal son productos que, de por sí, son baratos. Cuando se transforman en pan, debe contemplarse el costo de los ingredientes, pero también la mano de obra y el mantenimiento del servicio.

Eso sin olvidarse, claro está, del servicio que se le aporte al consumidor. Por separado, estos productos tienen sus utilidades propias, pero el pan tiene un valor agregado porque es más difícil de fabricar, por lo que no simplemente es la suma de las materias primas que lo componen, los servicios y la mano de obra: también debe dejar ganancia para que la producción sea rentable.

Eso sin contar que, si se hace un producto de buena calidad (con mejores materias primas) y que sea reconocido dentro de la industria, probablemente pueda valer más que otros panes, pues también hay segmentación de acuerdo con la relevancia que los consumidores le asignen, por lo que ese margen de ganancias también será más grande.

¿Cómo se desarrolla?

Ya se entiende de qué trata un proceso de producción. Ahora, toca mencionar las diferentes etapas de este.

1. Preproducción

La primera etapa de la producción. En este caso, implica un proceso de logística importante, pues es el momento donde se planificará el producto final. También, la metodología utilizada, los productos a adquirir e incluso la mano de obra que se necesita para que todo el sistema pueda mantenerse y que sea lo suficientemente rentable para continuarlo.

Aquí surgen las negociaciones con los proveedores, donde se buscan las materias primas para fabricar los productos. Del mismo modo, pueden indagarse en distintas recetas o fórmulas para mejorar la calidad que tenga, aunque eso dependerá de cada presupuesto y necesidad en relación al sector del mercado que se ocupe.

En esta instancia, el objetivo principal de una empresa es conseguir la mayor cantidad de materia prima posible al menor costo. Es fundamental averiguar en distintos proveedores, para investigar no solamente los valores, sino también la calidad de lo que ofrecen. También hay que evaluar los costes de transporte y almacén, pues muchos lo olvidan, pero son fundamentales para el circuito productivo.

De la misma manera, la gerencia de la producción y el servicio de la empresa darán indicaciones precisas sobre las particularidades que deben tener en cuenta en la siguiente etapa. Por ejemplo, la cantidad máxima de materia prima que llevará la preparación, los detalles en su fabricación e incluso los riesgos que deben comprender para evitar que la producción se eche a perder.

2. Producción

Si anteriormente surgía toda la planificación para poder poner en marcha el sistema, aquí, efectivamente, todo comienza a funcionar. Justamente, en esta fase ya se tienen todas las materias primas necesarias para transformarlas en un producto final a través de la mano de obra. Se presentarán horas de trabajo, previamente definidas, y tendrán que hacerse controles de calidad para ver que el plan ha salido tal cual se lo había definido anteriormente.

Sin embargo, los problemas serán habituales y no siempre se los podrá eliminar: un gerente deberá definir distintos planes de acción ante determinadas contingencias, pero lo ideal es evitar los signos de posibles inconvenientes. Por eso, es fundamental que este profesional pueda evaluar el entorno e identificar los cambios que deben hacerse para evitar malestares y pérdidas económicas en un futuro.

Cabe destacar que, una vez iniciado este proceso, pueden surgir transformaciones a lo largo del tiempo. No todas las compañías producen de la misma manera durante varios años, sino que, por distintas cuestiones, deben adaptarse a las nuevas circunstancias. Por ejemplo, si una materia prima de alta calidad debe reemplazarse por una de baja calidad debido a los costos —o usar menor cantidad de la misma—, el circuito de producción cambiará, pero siempre debe ser una transformación «para mejor» y no una que afecte las ganancias percibidas.

3. Comercialización y distribución

Esta es la última etapa del proceso. Si un cliente en particular tiene determinadas necesidades, aquí se lo pone en marcha. Sin embargo, está más dirigido hacia la comercialización y la distribución, lo cual implica poder empezar a vender lo que se ofrece (en caso de tener un local propio) o generar la distribución hacia aquellas personas o locales que quieran tener nuestros productos a mano.

Por eso, habrá que considerar:

  • Una tarea de control de la calidad y del stock.
  • La distribución a través de medios de transporte.
  • El personal necesario para cada entrega.
  • La coordinación con los clientes.
  • Los distintos mecanismos para poder vender más, algo que se puede realizar a través de estrategias de marketing.

Cabe mencionar que estas tres etapas suelen trabajar en conjunto, especialmente cuando la empresa lleva un tiempo en el mercado y está acostumbrada a un circuito productivo constante. Por ejemplo, mientras planifica los costes para la producción, hay un equipo especializado que ya está generando el producto final que será entregado durante la semana… Y así sucesivamente.

La utilidad de la gerencia de la producción y el servicio

Un buen gerente de producción estará al tanto de cada uno de estos aspectos del proceso de producción de una organización, pero tendrá una mirada enfocada en la productividad y la eficiencia. Esto significa que el profesional deberá medir cada una de las etapas para ver si se puede trabajar de una mejor manera, no solamente desde la calidad, sino también del rendimiento.

Por ejemplo, puede percibir que la logística, si bien cumple con sus objetivos, podría ser mucho más rápida en caso de seguir una determinada ruta comercial. Eso, al mismo tiempo, significaría una reducción del presupuesto que necesitan para la nafta, lo cual implica un ahorro en los costes que se traduce en un mayor margen de ganancias y una mejor calidad del servicio final ofrecido.

De la misma manera, si el gerente empieza a percibir ciertas quejas en los consumidores, puede que sea el momento de invertir en mejores materias primas. Lo mismo sucede si se puede «pegar un salto» para potenciar el negocio. Esto implica una inversión que, si bien significará un gasto de dinero en un primer momento, podría significar una mayor entrada de ganancias de cara al futuro.

¿Por qué estudiar la Especialización en Gerencia de la producción y el servicio de la EIA?

Un profesional de la EIA podrá evaluar cada una de estas cuestiones dentro de una empresa con un enfoque comercial que permita detectar los fallos o aspectos mejorables del circuito productivo. Pero también, sobre la lógica que impera en los clientes y los comerciantes, que son, en definitiva, los que determinan las ganancias de la compañía.

Como el fin último es poder producir más y mejor, con un mayor margen de ganancias, contar con una persona encargada de supervisar cada una de estas etapas significará tener la capacidad de entender cómo funcionan los mercados, pero también las necesidades que atraviesan todas las organizaciones y las mejores formas de maximizar el rendimiento.

Gracias a la educación de calidad de esta institución, el perfil del profesional estará orientado a poder ayudar a cualquier empresa que necesite controlar su circuito productivo y determinar las estrategias necesarias para ver una mejoría en los números que día a día influyen sobre el negocio.

Como es de notar, el proceso de producción de una organización se debe llevar de una manera adecuada para que pueda rendir los frutos deseados. Para ello, las compañías requerirán de la ayuda de un profesional especializado en esta materia.

Este tema se profundiza en la Especialización en Gerencia de la producción y el servicio de la EIA.

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